¿Por qué la paridad me parece una parida? Porque las cuotas son una trampa y lejos de ser un empuje son un freno. Las mujeres ya entramos en espacios que, en otros tiempos, eran exclusivos del hombre (universidad, ejército, trabajo,...) y en muchos ya hay más mujeres que hombres. Pero, curiosamente, cuando vamos ganando terreno en espacios de poder (juntas directivas, representación política) se nos ha impuesto un límite: no podemos superar el 60 %. Ejemplo: candidaturas compuestas en su mayoría por mujeres toparon con ese límite y no pudieron constituirse. Las cuotas centran la atención en el sexo más que en la idoneidad o la valía personal.