Tenía que dedicarme a la "campaña" y centrarme, pero no puedo. No me repongo de la desazón y otros amargos sentimientos. Tras consultar con la almohada, uno prevalece sobre los demás.
Me avergüenza lo que ha sucedido; me avergüenza lo que sucede. Específicamente, siento "vergüenza española", spanish shame. Me avergüenza el fallo del TC. Me avergüenza la respuesta de políticos y polemólogos (no diré nombres que merecen ser borrados de las crónicas, pero que todos conocemos), de pensamiento servil y mezquino, corruptores de la razón. Siento vergüenza porque en las, hoy por hoy en boca de cualquier botarate, redes sociales, impera una medrosa cautela.
¿Participar? ¿Para qué? Esto es una pantomima de la democracia.
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Sorpresa y gran verdad
sigo investigando
como no
aqui estoy y aqui seguire.