Empecemos por establecer un principio universal, seguido por todas las dictaduras y las pseudodemocracias aspirantes a serlo: el control de la desinformación y la propaganda es esencial para su sostenimiento.
Da igual cómo se llame el dictador, grande, pequeño o aspirante. Da igual su ideología. Algo curioso esto de la ideología. Funciona así: si te declaras de izquierdas, eres de izquierdas. Si te declaras de derechas, eres de derechas. Si no te declaras ni de izquierdas ni de derechas, porque piensas sin seguir el catecismo, los de izquierdas dicen que eres de derechas. No se precisan requisitos adicionales, ni culturales, ni económicos, ni pruebas, ni coductas salvo seguir eventualmente cierto tipo de rituales.
Pero no nos desviemos. El férreo control mediático y propagandístico es la especialidad de este gobierno zapaterista. Toda su liturgia está orientada al fasto para deslumbrar a la plebe.
La última maniobra, copados ya los medios, la publicidad, los carteles, las autoentrevistas televisadas y todo autobombo imaginable, es la pestilente campaña del "estoloarreglamosentretodos'. No me puedo imaginar el tipo de calentura cerebral que puede conducir a alguien a pergeñar una campaña que se basa en repetir abracadabra en la convicción de que algo bueno sucederá en consecuencia. No es de este mundo. Es zen o algo así.
Pues bien, se monta la "Fundación confianza" (es muy característico el fetichismo de pensar que hay palabras que vibran en positivo, talismanes per se), la campaña va adelante y se consiguen fondos de cámaras de comercio, bancos, principales cadenas comerciales del país y algunas PYMES. Es sorprendente el parecido con el editorial ecuménico catalán. Pero, me pregunto, ¿es posible que todos los responsables de tales entidades y empresas crean que sirve de algo respaldar semejante memez? No, de ninguna manera. No pondrían ponerse de acuerdo ni para tomar café si no fuese bajo la pertinente persuasión.
Bien, conseguida la financiación, se busca el respaldo de muchos "personajes mediáticos". Aquí, los encontramos de todos los pelajes. Estoy esperando que alguno tenga la clarividencia, sensatez y honradez de desmarcarse. Si nadie lo hace, sólo caben dos explicaciones...
Finalmente, hay que proclamar el bodrio urbi et orbi. Nada más fácil, porque todos los eslabones del proceso están sometidos o comprados. Cuando ya han conseguido que las cadenas privadas emitan sus proclamas gratuitamente, encuentran el problema donde menos los esperaban: RTVE se niega e emitir sus anuncios. Debe ser algo así como la maldición de Tutance-ce-o-o. Aunque RTVE ya no emite publicidad, puede difundir cierto tipo de campañas divulgativas de carácter social si las pacta con entidades sin ánimo de lucro (de ahí la creación de una fundación, no hay nada como hacer la ley para conocer la trampa).
Pero la complejidad de la trama y la turbidez del propósito acaban evidenciándose, la campaña que contaba con el "consenso político" ha sido suspendida por RTVE en "aras de manatener el consenso político". Es decir, que los responsables de la campaña mienten. ¿Cómo es posible tanta memez?
La conclusión es clara: desde el gobierno se abusa de la propaganda. Debería haber reglas, límites y supervisión estricta del uso y el gasto que los entes públicos realizan en publicidad.
- Blog de Juan R. Marticorena
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