Un periódico titula "El móvil del detenido de Murcia le sitúa lejos de la agresión", para explicar seguidamente: «El rastreo del móvil del único detenido por la agresión del sábado al consejero de Cultura de Murcia siembra dudas sobre su supuesta implicación en el ataque. Según fuentes policiales, las llamadas y mensajes enviados y recibidos en el teléfono de David Baño Lorente lo sitúan "entre 15 y 30 minutos de distancia" del lugar de los hechos, aunque la policía no considera que esta prueba sea concluyente y continuará con la investigación.»
Esto me recuerda el dibujo número 1 de "El Principito", el que "no representaba un sombrero". Es decir, me parece aterrador. No se trata de la agresión, un hecho repugnante. No se trata de toda la parafernalia desplegada por los medios ni de las desafortunadas declaraciones de los políticos, tanto tirios como troyanos. Se trata de lo que se oculta disfrazándolo de sombrero. Me explicaré.
Con su habitual sesgo imparcial, el presunto diario encabeza exculpando al detenido. Completamente lógico. El presunto obtiene información de las "fuentes de la investigación", o sea, no sabemos de quién, que se resumen en que no hay más pruebas que la declaración de un testigo. Pese a ello, la policía no considera que el rastreo del móvil sea una prueba exculpatoria concluyente y va a agotar las 72 horas legales para ver si consigue una confesión o pruebas adicionales antes de poner al detenido a disposición judicial.
Todo esto es raro. Un testigo desconocido, un "indicio forense", un detenido conocido… y no se pone inmediatamente a disposición judicial, sino que se agotan los plazos en busca de pruebas… ¡o una confesión!
Bien, es raro, pero no parece aterrador. No lo es. Lo que es terrorífico es lo siguiente: al parecer, y sin orden judicial, la policía ha obtenido, o alguien le ha proporcionado, una documentación presuntamente fidedigna, que incluye un registro de llamadas y mensajes enviados y recibidos con su ubicación espacial y temporal.
Y recuerdo con nostalgia aquél tiempo en que un hombre de vinos en el Franco le decía a su esposa por el móvil: "Ahora estoy entrando en la autopista".
Hoy, el Gran Hermano vigila todo y se chiva sin que el juez sepa nada… Y así, cerrará Webs, emisoras y periódicos. Al tiempo. No hagamos nada. Total, "pa qué".
- Blog de Juan R. Marticorena
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