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La economía vive una situación difícil y complicada.
-- José Luís Rodríguez Zapatero
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Consideremos brevemente el censo electoral, el conjunto de ciudadanos con derecho a voto.

Podemos distinguir dos grupos: el de los votantes efectivos y el resto.

Los primeros son los que depositan un voto válido que se contabiliza en beneficio de alguna candidatura.

Los segundos permanecen al margen de la participación política por diversas razones y pueden considerarse, aunque hubiesen votado, como abstencionistas de hecho. En las elecciones generales suponen un porcentaje del censo que va desde el 22,45% al 33,55%.

Entre estos abstencionistas podemos distinguir los apolíticos y los políticos.

Los abstencionistas apolíticos viven al margen de la política, una opción que en ciertos casos podría atribuirse a una falta de información adecuada o a una situación psicológica de desamparo.

Los abstencionistas políticos son ciudadanos que, deseando participar en la vida política, no encuentran un ámbito para la participación. Representan por lo menos el 9% del censo, porque se corresponde con el porcentaje de abstencionistas que se moviliza en caso de considerarlo necesario. Este porcentaje no sólo es decisivo, es equivalente a la tercera fuerza política del país.

Entre los votantes efectivos también se dan dos categorías, la de los leales votantes comprometidos con su formación y la de los votantes discrecionales, que podrían cambiar de opción por una diversidad de razones.

La existencia de un apreciable número de abstencionistas políticos y, en cierta medida, de votantes discrecionales, puede considerarse como una deficiencia del sistema democrático, porque representan una porción importante del censo que no encuentra su espacio político o que se ve obligada a situarse en un espacio incómodo y que, por tanto, no dispone de un cauce de expresión adecuado.

Por ello la propuesta que sigue se orienta en primer lugar a estos ciudadanos, con la intención de proporcionarles un espacio político que les represente.

Para ello hemos formado la Asamblea de Votación Electrónica (AVE), para favorecer la participación de estas mayorías silenciosas y minorías silenciadas.